jueves, 15 de septiembre de 2011

Mi hermana del alma: Carla

Carla es mi hermana mayor. Bueno, en realidad, la única.
Es mi sol, mi centro, mi cable a tierra.
Es a quien acudo cuando ya no se qué hacer, para que me salve las papas. Y siempre fue así, desde chicos. Ella me peleaba muchísimo y me hacía maldades todo el tiempo -creo que en el fondo estaba celosa porque desde que nací yo dejó de ser la única-. Pero cuando pasaba algo grave o alguien de afuera me hacía algo malo, ella siempre saltaba como una leona a protegerme. Ni hablar de la cuestión de mi homosexualidad. Fue una de las primeras personas a quienes le conté, y me defendió con uñas y dientes frente a papá y mamá.


La navidad que salí del clóset.


Su vida es simplemente perfecta. Partiendo de la base de que es hermosa y siempre está impecable, vestida a la moda y con el mejor de los estilos. Está casada hace 5 años con el hombre que ama, Juan Pablo. Llevan una vida regia: ella maneja una galería de arte que recibe exposiciones todo el tiempo, y él es socio en un estudio jurídico. ¡Son la pareja perfecta! Verlos a ellos me confirma que si existe el amor verdadero :)


Con Juan Pablo

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Egoismo Urbano

El otro día veniamos hablando con los chicos y acuñamos este término.
¿Se dieron cuenta de lo imposible que está el tránsito en la ciudad? Y no me refiero al tránsito vehicular -ya que no tengo auto- sino al peatonal. Partiendo de la base de que de 1573 hasta la fecha, no parece haber habido mayor planificación urbana, concluimos que las veredas de Córdoba quedaron chicas. En pleno centro, veredas de 80 cm de ancho con postes de luz al medio, cestos de basura, parquímetros, carteles, salidas de calor, etc. En otras un poco más anchas, seguro encontrás un puesto de diarios o un vendedor de praliné o uno de dvd's truchos ocupando un gran espacio (con un cana cómplice al lado, porque déjenme recordarles que según la Ley 11723 de propiedad intelectual, está cometiendo un delito). Pero así es la vida.


¿Y qué es lo peor de todo? La gente. Sí, ya se que soy odioso, pero no soporto a la gente. Vas caminando lo más pancho y desde adentro de un negocio sale una señora con tres bolsas y te lleva puesto, sin siquiera fijarse en si alguien venia. ¿Señora no me vio? ¿Soy invisible para usted? Egoismo urbano. La señora no sólo salió con toda (porque se ve que estaba apurada) sino que ahora se puso delante tuyo, que venias con buen ritmo, y camina 2 por hora... ¿¿¿No estaba apurada señora??? Egoismo urbano. Resulta que uno de estos chicos del interior que se vienen a estudiar y viven acá en Nueva Córdoba, se está yendo a la terminal con su valijota con ruedas, pensando en cuánto extraña a su familia, y cuánto hace que no los ve. Llega a la esquina, y ¿Quién está parada en la rampa, papando moscas, bloqueándole el paso a cuanto humano se le cruce? La señora. Egoismo urbano. Yeap, that's life.


¿Habrá que acostumbrarse? ¿Habrá que quedarse en casa y hacer las compras por teléfono? ¿Habrá que salir a caminar con bocina? No pido que los peatones usen guiños y luces de freno, simplemente, que tengan un poco de respeto y noción del otro. El mundo es uno solo y lo tenemos que compartir entre todos, carajo.
¿Qué piensan?

domingo, 4 de septiembre de 2011

Laurita: la enamoradiza del grupo

Con ella termino de presentar a mi amado grupo de "emocionalmente discapacitados", con quienes nos juntamos a cenar todos los martes.

Laurita tiene 23 años y fue la primer alumna particular que tuvo Sofi. Vino a casa a tomar clases particulares años atrás, cuando todavía estaba en el secundario, y desde allí se ganó un lugar en nuestro grupo (y en nuestro corazón).



Es divina, absolutamente adorable. Tierna, sensible, cariñosa, pero fundamentalmente: enamoradiza. A ella le gustan todos. Y cuando digo todos, digo TODOS. Literalmente. Pero tiene una especial debilidad por los tipos de uniforme: se enamoró del playero de una estación de servicio, del repositor externo de un supermercado, de un zorro gris... ¡hasta casi se lo viola al censita el año pasado! That's life... Ahora anda en algo con un tal Mateo, el monaguillo de su iglesia... veremos cuánto le dura.

A veces chocamos un poco porque claro, ella es un poco "liberal" para mi gusto, yo soy más bien conservador. Ella es más mandada, yo soy más quedado. A ella le encanta probar cosas nuevas mientras que yo tiendo a conformarme con lo que hay. Pero aún así, es divina y la quiero un montón.